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The Humboldt Project in the Framework of the European ECHO Project

Contribution to the international symposion "Proyecto Humboldt 2002-2004" in Teneriffe
Jürgen Renn, MPIWG

Dignísimas autoridades, señoras y señores, es para mí una gran satisfacción estar de nuevo en esta sede de la Fundación Orotava para participar en este Symposium y presentar los logros de un Proyecto, el Proyecto Humboldt, que se gestó aquí mismo, en el mes de junio de 2001, cuando se inauguró esta casa con la presencia de las más altas autoridades políticas, académicas y educativas de las Islas Canarias. En aquella ocasión tuve el honor de impartir la lección inaugural, que titulé: "La Historia de la Ciencia, disciplina de futuro". Permítanme que recuerde algunas de las ideas que expresé en ese momento, cuando invocaba a Alexander von Humboldt como modelo en el que inspirarnos. La ciencia humboldtiana, trasunto de los ideales del romanticismo de unidad y plenitud, subrayaba la concordancia de lo natural y lo espiritual, propugnando la fusión de los saberes científicos y humanistas. La Naturaleza, una, total y espiritualizada, en estrecha relación con el ser humano, despertaba en éste el "fervor" de la investigación de los fenómenos naturales, un ansia de conocimiento a partir de la experimentación, las sensaciones y la introspección. Una ciencia alejada del elitismo y vinculada a los valores y sentimientos humanos más profundos que inspirase en la Sociedad, si no el fervor, al menos el respeto por la Naturaleza y la confianza en esas empresas del saber que ocupan las energías de los hombres y las mujeres de la Ciencia. Decía entonces en qué sentido la Fundación Orotava podía contribuir a una Historia de la Ciencia que sirviese como poderoso recurso intelectual para reflexionar sobre la ciencia actual y sus problemas, una Historia de la Ciencia interdisciplinar y abierta a la Sociedad que ayude a la creación de una imagen pública de la Ciencia entendida como la empresa intelectual más ambiciosa de la humanidad. La Fundación Orotava, como un espacio en el que los responsables de esa imagen pública de la Ciencia, profesores, periodistas y políticos, puedan intercambiar sus ideas con los científicos, así como con los historiadores y filósofos de la Ciencia. Para ello –decía– era necesario enfrentarse a los desafíos y posibilidades que las nuevas tecnologías de la información representan para la ciencia, como es en especial el caso de Internet.
Las Humanidades han afrontado estos desafíos de manera dubitativa en compa-ración con las ciencias naturales. La historia de la ciencia, como una disciplina puente entre las ciencias y las humanidades, debe jugar un papel pionero en la conquista de este nuevo potencial para vías innovadoras de investigación. Los archivos digitales de fuentes, que de otra manera sólo podrían ser estudiados aisladamente por cada cual, son de hecho un importante prerrequisito para una historia de la ciencia interdisciplinar. Sin embargo, el problema es de mayor envergadura: la herencia cultural en su conjunto corre el peligro de quedarse sin llegar a desempeñar un papel destacado en el medio de comunicación con más futuro. Por esa razón un grupo de prestigiosas instituciones europeas han creado la Iniciativa de la Herencia Cultural Europea en la red (European Cultural Heritage Online Initiative, ECHO), que aspira a incrementar sustancialmente el contenido cultural en la Red y crear una infraestructura que permita hacerlo plenamente accesible.
La iniciativa de ECHO ha jugado un papel de primer orden en el desarrollo de la declaración de Berlín a favor del acceso libre a la información científica y a la herencia cultural, apoyada hoy por las principales instituciones europeas de investigación, como la Max Planck Society y el CNRS francés, e incluso por algunos gobiernos, como el de las Islas Canarias y el de la región más grande de Alemania, Nordrhein-Westfalen.
Pero volvamos a ECHO. La Herencia Cultural Europea en la Red (ECHO) es una iniciativa que nace para proporcionar un apoyo activo a instituciones, proyectos científicos y culturales en Europa que mantengan o contribuyan a preservar el patrimonio cultural a través de las nuevas tecnologías y los nuevos medios de comunicación. Aquí un ejemplo: una collecion de manuscritos de Leibniz. El propósito de ECHO es de crear un ágora, una comunidad de productores y usuarios de información cultural relevante, que intercambien datos libremente, usando fuentes de libre acceso y unas herra-mien-tas de código abierto dentro de un portal común y con una infraestructura común, es ya un hecho. Así se ha creado un nuevo espacio cultural en Internet abierto a la investigación.
La infraestructura proporcionada por ECHO permite que archivos, bibliotecas, museos e instituciones educativas y culturales produzcan fuentes disponibles en red con poco esfuerzo y garantizando el intercambio con otras instituciones europeas. Aquí otro ejemplo: una documentación sobre la construcción de la cupola de Brunelleschi en Florencia, una collaboración con varios istiticiones en Italia. De la infraestructura que proporciona ECHO podemos destacar una interface de visualización de imágenes, el uso de tecnologías del lenguaje y de bases de datos.
La interface de visualización de imágenes permite no sólo hacer un zoom sobre la imagen, sino poder hacer marcas de referencia que se pueden enviar por correo electrónico a cualquiera, de modo que la segunda persona pueda ver exactamente el mismo trozo de imagen con la misma marca. Esta interface puede además mostrar una transcripción, traducción o comentarios de la imagen mostrada si la hubiera.
Quedan también integrados diccionarios en las transcripciones haciendo uso de las tecnologías del lenguaje, por ejemplo para el Chino. De este modo se puede consultar en red la traducción de una palabra. Esto unido a bases de datos descriptivas de los fondos hace que todas las herramientas necesarias para el estudio estén en la misma pantalla que el objeto investigado.
ECHO ha hecho posible la transferencia de conocimientos técnicos a grupos como la Fundación Canaria Orotava de Historia de la Ciencia. Proponíamos entonces, la creación de un departamento digital en La Fundación que acometiese la tarea de poner en Internet la abundante documentación relativa a las expediciones científicas europeas que vinieron a estas Islas durante los siglos XVIII y XIX. Y así fue que miembros de la Fundación vinieron a Berlin para aprender las técnicas de digitalización y a fe mía que las aprendieron, como pueden ustedes comprobar y como han advertido tras esa muestra que les ha hecho el actual coordinador del Proyecto Humboldt, Alberto Relancio. Déjenme, que llegado a este punto, dedique un intenso y cariñoso recuerdo a José Luis Prieto, gran amigo, humanista, científico y generoso caballero, que dedicó sus últimos tiempos al estudio de los viajes científicos y al de los esforzados viajeros, que como él, vinieron un día a estas Islas. Descansa en la paz de la Natura, amigo José Luis. Has dejado una obra importante.
La Historia de los viajes científicos constituye una de las pinturas más fascinantes del pasado de los seres humanos, en la que se entrelazan características de la novela de aventuras con las del ensayo naturalista, desde el sobrecogedor relato de una espantosa borrasca en el proceloso mar hasta la minuciosa descripción de una planta que surge de pronto en el camino de la montaña,
desde las ceremonias protocolarias con las autoridades de los lugares en que se hace escala hasta el intercambio de saludos con el humilde campesino que se sorprende de encontrar extranjeros en su camino. Los relatos de viajes constituyen documentos de primera magnitud para conocer el pasado de las comunidades visitadas, porque juntan las observaciones sobre el paisaje, en sus vertientes geológica, zoológica y botánica con las apreciaciones estéticas sobre las bellezas del lugar.
Los dibujos, grabados y pinturas, cuya realización durante el curso del viaje tiene como función registrar testimonios de lo exótico y lejano, para apoyar las tesis y conclusiones que habrán de exponerse en los preceptivos informes finales de la expedición, se convierten con el paso de los siglos en valiosos documentos gráficos que recogen la memoria histórica de lugares y aldeas, puertos y ciudades, cumbres y valles, tal como fueron en esa época y que la inexorable transformación de la Naturaleza por la acción humana va cambiando a un ritmo cada vez más acelerado.
A los ojos del hombre corriente le resulta ya extraño averiguar cómo era su tierra y su pueblo hace tan sólo cien o doscientos años, bien sea leyendo libros de Historia, o bien leyendo los testimonios directos de la gente de la época. Del mismo modo, toda tierra y todo pueblo resultan también extraños al viajero que llega allí por primera vez procedente de otra civilización y cultura, e incluso, de países vecinos que mantienen otras tradiciones y costumbres.
El compartir ese sentimiento de extrañeza con aquellos viajeros en el espacio le permite al hombre actual, como viajero en el tiempo, aproximarse a la mirada, a la vez fascinada y sorprendida, con que el expedicionario científico contempla su campo de estudio. De ese modo el investigador científico sigue cumpliendo hoy su misión educadora: enseña al hombre actual que su mundo no fue siempre como es hoy y le enseña cómo fueron esos mundos perdidos de otros tiempos que han venido a dar en este.
Por eso creo que los relatos de las expediciones científicas constituyen un material muy apropiado para usarlo como recurso didáctico en la enseñanza. No sólo para enseñar la meteorología, la geología, la zoología y la botánica de un territorio en las correspondientes asignaturas científicas, sino como documentos para usar en temáticas como la antropología y etnología, la sociología y la psicología social, la literatura y la historia.
Ese será uno de los próximos objetivos del equipo que ha desarrollado en Canarias el Proyecto Humboldt, porque quiero recalcar que los resultados de su trabajo, esa cantidad de documentos digitalizados, la ciencia que contienen, no son sólo un material excelente para los investigadores actuales en diversos campos, sino que tienen una utilidad directa para la formación de las jóvenes generaciones. Uno de los retos del Proyecto Humboldt desde que se planteó fue el remediar un problema histórico secular. Las Islas Canarias estuvieron conectadas al mundo intelectual europeo a través de las expediciones y viajes científicos que partían de Inglaterra, Francia, Alemania, y otros países. Durante décadas investigadores extranjeros realizaron importantes estudios sobre Canarias en diferentes campos. Sus objetivos eran cartografíar, fijar la longitud respecto al meridiano de El Hierro, catalogar plantas y animales, estudiar la geología y el vulcanismo, etc. Dieron a conocer esos estudios en sus países de origen o en el ámbito culto europeo.
Los documentos, ricas fuentes de datos científicos, pero también de datos históricos, sociopolíticos y económicos, volvieron a los países originarios de los viajeros o se dispersaron y diseminaron por Europa. Con el paso del tiempo se quedaron atesorados, pero a veces olvidados o incluso perdidos, en archivos, bibliotecas y museos muy alejados de Canarias. El reto era regresar a estas ricas fuentes de conocimientos y datos sobre las Islas Canarias y darlas a conocer. Para ello había que reunirlas, digitalizarlas y ponerlas al alcance de todos en Internet. Esta era la meta del Proyecto Humboldt. La web del Proyecto Humboldt cuenta actualmente
con 16 libros en 32 volúmenes, 2 Atlas, 11 artículos y 2 herbarios. Habría que añadir las aproximadamente 700 cartas del legado de Philip Barker Webb digitalizadas en Florencia y de las que la página web da un pequeño y llamativo avance. Hay que citar también la próxima incorporación de los manuscritos de Sir Charles Lyell relativos a su viaje a Canarias en los años 1853 y 1854. Además de las fuentes citadas están colgadas también en Internet dos bases de datos, una de bibliografía y otra de imágenes, como importante complemento a las obras digitalizadas.
En cuanto al trabajo propiamente dicho se han llevado a cabo varios talleres y seminarios, tanto en Berlín como en La Orotava, desde el comienzo del Proyecto Humboldt. En el desarrollo de los mismos se ha planificado las diferentes actividades y tareas a realizar, se han revisado los errores cometidos para buscar soluciones y se han discutido propuestas, mediante puestas en común. Es decir, con esas reuniones de trabajo se consiguió dar un fuerte impulso a este proyecto cooperativo del Max Planck Institute y la Fundación Orotava. Además, varias personas del grupo de trabajo de Tenerife realizaron largas estancias formativas en el Max Planck y estuvieron realizando tareas necesarias que era indispensable hacer desde Berlín: estoy hablando de Juan Martínez Jaén, Cristina Hansen y Yaiza Santos. A ello hay que añadir las reuniones de trabajo de los coordinadores del proyecto Markus Schnöpf y José Luis Prieto (y más tarde Alberto Relancio), que mantuvieron varios encuentros en Tenerife.
Por otro lado, en paralelo con el propio Proyecto Humboldt se han venido realizando actividades complementarias relativas a su temática. Entre ellas citaremos:
  • Un curso en la universidad de verano de Adeje sobre las expediciones científicas a Canarias en el siglo XVIII, con conferencias de destacados especialistas.
  • Reuniones de expertos convocados para comentar, documentar y estudiar las fuentes en que el proyecto se ha basado.
  • La edición de libros relativos a autores y obras digitalizados como el que pronto verá la luz sobre el diario de viaje del botánico noruego Christen Smith en 1815 a Canarias en compañía de Leopold von Buch, libro escrito por Cristina Hansen y Arnoldo Santos, colaborador imprecindible del Proyecto Humboldt. O también el libro ya planificado sobre la Historia Natural de las Islas Canarias, la magna obra de Webb y Berthelot, que realizarán Michael Breen y Alberto Relancio.
Por otra parte, el Proyecto Humboldt está realizando ya y desarrollará en los próximos meses varias iniciativas orientadas a la divulgación a un público más amplio de los materiales digitalizados en estos tres años.
En primer lugar a través de la construcción de una página web dedicada a manejar textos seleccionados de las principales expediciones científicas a Canarias; se hará una labor de clasificación y contextualización de textos según su tema, autores y cronología. Se hará algo similar con el rico archivo de imágenes: mapas, planos, ilustraciones que muestran cómo ha ido cambiando la visión de las islas o de las ciudades y pueblos, la geografía física y la geografía humana. Se incorporarán cuestionarios, actividades didácticas de aprendizaje sobre contenidos de historia de la geología, de la botánica, de la astronomía, comparándolos con los saberes actuales sobre estos temas.
Todo lo anterior es una iniciativa didáctica que podrá ser accesible a través de Internet o en soportes digitales en CD o DVD, o bien en soporte papel en forma de cuadernillos didácticos de historia de la ciencia sobre obras, autores, épocas y temas específicos de botánica, zoología, geología, etnología, etc. Por otro lado, se pretende hacer una divulgación de los materiales del Proyecto a través de artículos de revista, de boletines de noticias que puedan enviarse periódicamente a facultades universitarias, museos e instituciones culturales que puedan estar interesadas en los contenidos ofrecidos. Y complementaremos esa divulgación mediante publicaciones específicas como las que antes he citado acerca de Christen Smith o de Webb/Berthelot, que serán editadas por el Departamento de Publicaciones de la Fundación Canaria Orotava de Historia de la Ciencia y por los pre-print del Max-Planck-Institut.
Desde el punto de vista del investigador actual hay que tener en cuenta que los datos ofrecidos en las publicaciones digitalizadas, ya sea en forma de ilustraciones, tablas o insertos en los textos, se pueden usar para hacer estudios de hoy en día. Tomemos el caso de la geología, que está tan de moda con la actividad sísmica que se registra en las islas últimamente. Las publicaciones contienen datos, como las temperaturas de los manantiales, que permiten hacer un seguimiento de hasta 2 siglos sobre las condiciones geológicas en las islas, y que de otro modo no sería posible debido a que las publicaciones están desperdigadas por toda Europa. Vemos pues que estamos ante una herramienta para los investigadores. Pero esto no es exclusivo de la geología.
Lo mismo podemos decir para la meteorología, con datos sobre la temperatura y humedad del aire, lo cual puede llevar a estudios de la evolución climática en las islas durante los 2 ó 3 últimos siglos. En cuanto a la astronomía, si bien los datos actuales son mucho mejores debido a los avances tecnológicos, todavía se pueden usar los datos tomados en el siglo XIX y principios del siglo XX para hacer estudios de evolución de la calidad de los cielos de Canarias.
También la biología se beneficia en sus estudios de sistemática y la evolución de los ecosistemas canarios con los datos recogidos durante unos 3 siglos. Los datos son también interesantes desde el punto de vista paleontológico del estudio de fósiles animales y vegetales. No podemos olvidar que debido precisamente a la necesidad de publicar pruebas de los descubrimientos y viajes, el corpus del Proyecto Humboldt, constituye un ejemplo de la evolución de técnicas artísticas para usos científicos.
Y por tanto son susceptibles de estudio por parte de artistas e historiadores del arte. A la vez las ilustraciones constituyen un archivo gráfico de la evolución del paisaje de las islas. Al ofrecer las publicaciones relatos sobre lo que acontecía en las islas, con quién se encontraban y comentarios sobre el orden político y social, se ofrecen documentos de enorme valor para historiadores. Por otro lado, el hecho de que las publicaciones sean en distintas lenguas europeas hace que se puedan hacer estudios de la variación de dichas lenguas en los últimos siglos por los lingüistas. La tecnología de ECHO permite a los investigadores crear discusiones en torno a una ilustración o texto que pueden ver desde cualquier rincón del mundo. Si bien es verdad que el corpus digitalizado por el Proyecto Humboldt no es completo, semejante tarea llevaría muchos años, la base de datos de bibliografía con sus más de 1300 registros es otra herramienta desarrollada por el Proyecto Humboldt con la que se pueden localizar las obras físicamente, como ya ha demostrado Alberto. Estas herramientas que hemos explicado desde el punto de vista del investigador tienen la misma fuerza para divulgadores, profesores, escolares y público general. Debido a ser un proyecto abierto en la Red, se facilita la labor a todos los divulgadores que necesiten usar una imagen o acceder a los textos. Ya que muchas veces, al tratarse de textos antiguos, un poco deteriorados, las bibliotecas no dejan el libre acceso a dichas fuentes.
Aquí podemos ver también la fuerza que va a tener desde un punto de vista didáctico. Todas las obras están al alcance de los profesores. Y tal y como hemos visto, haciendo un repaso por la investigación en ciencias y letras, las obras se pueden usar en una sola disciplina escolar o en actividades interdisplinares. Es más las ilustraciones se pueden ver como si uno estuviera usando una buena lupa sobre los libros, tal es la calidad de las digitalizaciones hechas por el Proyecto Humboldt. Por último destacar que las páginas están al alcance de cualquiera que tenga interés por las islas. Todo el mundo, desde un ama de casa hasta el presidente del gobierno tiene acceso para poder ver, leer y disfrutar de los textos e ilustraciones de las obras que costituyen una parte importante de nuestra herencia cultural.
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